Será que la frecuentaré

He visto un par de veces en distinto día a una anciana con atuendo mazahua, encorvada andando despacio, con un bulto a cuestas. De cabello trenzado, gris. No mira al frente, mira la nada que hay a su paso, con el rostro tieso, fijo al suelo.

Así camina, lento, mientras la velocidad le sacude los minutos a sus costados. Es el resto de la gente que corre hacia sus otras nadas, van muy aprisa y ella no se inmuta. La he visto dos veces, es la misma persona, con el mismo bulto, con el mismo atuendo, con la misma corva, cual déjà vu.

¿Cuántas épocas llevará recorriendo los túneles del metro? ¿Cuándo habrá entrado, en cuál año, habrá vuelto a salir alguna vez?

¿Será que ahora la frecuentaré, junto a otros con los que ya me familiarizaré, desde que también soy fantasma?

Sobre la presunta falsedad del amor verdadero

Al respecto considero que los reyes magos son un sentimiento genuino y místico en la infancia, más que una adulta mentira. Para la persona infante son un sentimiento genuino, para el adulto son una falsedad inculcada.

La persona infante por tanto, añorará para sí ese sentimiento y esa mística como tal, no propiamente como mentira. Ya adulto, cuando lo inculque lo hará como alevosa falsedad.

No importa qué o cuánto conozca más adelante, obvio seguirá creciendo, no obstante, ese primario y genuino sentimiento pervivirá como tal.

Importante es no buscar reyes magos el resto de la vida, sino aprender a buscar otros sentimientos orientados a nuestras pertinencias culturales.

Ahora sólo sustituye "reyes magos" por "amor", "amor genuino", "amor verdadero", "enamoramiento", "querencia", "obsesión hacia una persona", "adicción hacia una persona", " terquedad para con una persona". Dependerá de la cultura, la edad o la orfandad psicoemocional y afectiva la definición que adopte para sí cada quien. Será genuina para uno y podrá ser falsedad para el entorno.

Por otro lado, si nos educamos en la diversidad, no fundamentaremos falsedades, ni las buscaremos. En términos de fruta, una manzana no es menos fruta que un durazno, ni más que una sandía. En términos de fruta no hay falsedad, sino diversidad.

Ahora ídem sólo sustituye "fruta" por "amor", "amor genuino", "amor verdadero", "enamoramiento", "querencia", "obsesión hacia una persona", "adicción hacia una persona", " terquedad para con una persona". Dependerá de la cultura, la edad o la horfandad psicoemocional y afectiva la definición que adopte para sí cada quien...

Iré a visitarte

Iré a visitarte. Hablaremos de la muerte y otros demonios. Brindaremos por los pasos que aún nos quedan en la chistera, por los vuelos y los planetas que todavía no visitamos. Beberemos un poco de sol y nos daremos un abrazo de mar. De esos q el océano le da al mundo.

Gliglicologías...

En el lenguaje glíglico la interpretación no es conceptual, el interlocutor construye o crea una experiencia estética de la cual no puede salir usando conceptos sino esta otra forma de metalenguaje cuasimusical, inteligible a primera impresión, pleno en su textura grafológica y semántica.